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En palabras de Adolfo Otaola, esta obra, de Florencio Giménez Caballero
y Manuel López Rodríguez, no sólo va dirigida a los coleccionistas,
sino a los interesados en el arte de la litografía. Cada pieza
presentada en el libro implica, entre otras cosas, el conocimiento de la
marca impresa, el fabricante que la emitió y la fábrica que elaboraba
los cigarros; aquí radicó la principal dificultad, según manifiestan
sus autores.
La mayoría de las piezas que se presentan en la obra corresponden a
fabricantes españoles que emigraron a países como Cuba, Filipinas o
Puerto Rico, principalmente asturianos, canarios, cántabros, catalanes,
gallegos y vascos, que se esforzaron en situar la industria del tabaco
entre las más florecientes del mundo. |