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La
galera de la fábrica es el salón más claro y amplio del inmueble y el
lector se coloca frente a ella. El primer taller donde la lectura
se estableció, fue "El Figaro" sito en La Habana. Puestos de
acuerdo los 300 tabaqueros que en dicha fábrica trabajaban, acordaron
en que uno de ellos hiciera de lector, a cuyo efecto cada operario
contribuía con su correspondiente cuota,
a fin de resarcir el jornal que aquél dejaba de percibir durante el
tiempo que empleaba en la lectura. Esta tradición comenzó en diciembre
de 1865 en la fábrica de la marca La Flor de Tabacos de
Partagás. |