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La primera
noticia segura sobre el descubrimiento europeo del tabaco data de
principios del mes de noviembre de 1492;se sitúa en la isla de
Cuba y está contenida en el diario de Cristobal Colón.
"Los cristianos enviados le contaron al almirante que vieron
muchos pueblos, los cuales no tenían más de cinco casas juntas,
que por las calles habían hallado mucha gente que llevaba en la
mano un tizón encendido para hacer lumbre y sahumarse después
con algunas yerbas que para este efecto llevaban consigo y para
tostar aquellas raíces que le dieron, que eran su principal
comida...."
Texto
redactado por el hijo de Cristobal Colón, Hernando, quien trabajó
con el diario de su padre en mano.
Después hay un largo vacío documental hasta 1535, cuando Gonzalo
Fernández de Oviedo publica la 1ª parte de su famosa obra Historia
General y natural de las Indias, dónde las referencias
tabaqueras que hace éste fueron decisivas para la difusión
europea del conocimiento de la planta, íntimamente asociada al
uso que los nativos, en este caso de la Isla la española,
hacían de ellas.
" Usaban los indios de esta Isla entre otros de sus vivios
uno muy malo, que es tomar unas ahumadas que ellos llaman tabaco
para salir de sentido; y esto hacían con el humo de cierta yerba
que a lo que he podido entender es de calidad de veleño pero no
de aquella lectura o forma a la vista, porque esta yerba es un
tallo como quatro o cinco palmos poco más o menos de alto con
unas hojas anchas y gruesas y blandas y vellosas, y el verdor tira
algo a la color de las hojas de la lengua de buey o Bluglosa..."
Sus
observaciones proceden básicamente de la década de 1520, cuando
el dominio español del caribe peninsular ya estaba bastante
consolidado y se había dado paso al interés por las costumbres
de las comunidades Indianas y a profundizar en el conocimiento de
los nuevos recursos encontrados. En los siguientes 80 años es
cuando se fragua lo que podríamos llamar el periodo fundacional
del tabaco para el viejo mundo.
Dos
aspectos muy importantes son la cuestión del nombre de la planta
y la del momento y modo de su introducción:
Respecto al nombre, los españoles, a medida que avanzaban
en la conquista y conocimiento de nuevas tierras y comunidades, se
encontraban, lógicamente, con nombres diferentes para designar
las mismas cosas ya conocidas. en el caso de la planta cuyas hojas
secas se torcían para fumar, o se picaban para sorber el
humo por medio de cañas, o se machacaban hasta obtener polvo para
esnifar, existía un nombre, los utensilios para inhalarla o
esnifarla tendrían otro distinto y la propia acción, el acto,
otro más. En nueva España, los aztecas llamaban a la planta picietl
y también yetl, en Perú, sayri; ynpequqto en lo
que es la actual Nicaragua; Petun (y pito) en Brasil; Pety
en lo que es el actual Paraguay. Pero sobre todos ellos se impuso
el muy anterior de tabaco que, según parece, procede de La Española
y era nombre que los nativos aplicaban no a la planta sino al
utensilio del que se servían para usarla y, por extensión, a la
misma acción de tomarlo.
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